miércoles, 28 de diciembre de 2011

La leyenda del Trencapinyes. Volveré a por ti, puto pájaro

Bien, ¿por donde iba?, ah vale. Se acercaba la segunda noche en el plá de Berguedá. Tras descansar de la increíble ruta cuesta arriba por las montañas, y por senderos que resultaron no ser los del trencapinyes, llegó la noche. Nos disponíamos a hacer otro botellón de Kalimotxo, con ese vino "reserva 2006 de la casa", o almenos yo, que era el único gilipollas sentado en la tienda preparándose un vaso de ese brevaje. A priori, parecía que yo iba a ser el último, en prepararse un vaso de ese reconstituyente, ya que mientras estos ganduleaban a sus anchas, yo me fui a cagar a los lavabos públicos. Cuando volvía del cagadero, me crucé con Will, que me dijo que le fuera preparando un vaso de Kalimotxo, que él volvía en seguida, así que eso hice. Pol y Marta, habian entrado en calor dentro del coche, que previamente me esforcé en calentar con mi presencia en su interior sesteando esa misma tarde, y no se les veía muy dispuestos a salir a pasar frio, bebiendo brevajes alcohólicos. En ese tiempo, entre que Will no volvía, y Pol y Marta no salían del coche, hice una llamada a Albert, que estaba pasando unas mini-vacaciones en Galicia, a ver que se contaba. Al hombre se le veía ilusionado, con ganas de ligar esa noche por tierras gallegas, pero eso ahora mismo, es harina de otro costal. Pasada algo mas de media hora larga, estando yo solo bebiendo en la tienda, cuando ya iba por mi cuarto o quinto vaso, preocupado salí a buscar a Will al lavabo, del que hacia mas de media hora, me dijo que le preparase un vaso que volvía en seguida. Cual fue mi sorpresa, cuando al llegar al lavabo, se produjo esta conversación:

Javi: Will
Will: ¿Que?
Javi: ¿Que coño haces, estas bien?
Will: Si, ¿Por que?
Javi: Hombre, hace algo mas de media hora que te he dejado aquí cagando, y me habías dicho que volvías en seguida. Tu vaso de Kalimotxo, no se ha calentado, porque hace una rasca que lo flipas, pero está aguado de los hielos. ¿Que coño haces? que estos dos cabrones no salen del coche, me aburro de estar bebiendo sólo.
Will: Estoy cagando, y cargando el móvil, que aquí hay un enchufe.

Tras oír eso, solo pude decir, "la madre que te parió", y me fui a seguir bebiendo, esta vez para intentar olvidar eso. Llegué al coche, y les comenté a Marta y Pol la situación, y se descojonaron, aún sigo sin saber si de el, o de lo indignado que estaba yo. Al rato, llegó el Will, con el móvil semi-cargado, y el descargado, y empezó a beber conmigo. Para darles un aliciente a los que estaban dentro del coche, les dijimos que ya nos habíamos bebido una botella, que a este ritmo, no probarian nada, y salieron raudos, a beber en 5 minutos, lo que yo había bebido en media hora, y eso que no sabían, que no es que la botella estuviera acabada, sino que ya había hecho la mezcla, y estaba dentro de la nevera portátil.

Igual que la noche anterior, pero aún mas con el handicap de que unos ingenuos acamparon a nuestro lado, sin saber el jaleo nocturno que provocábamos con nuestras risas y demás, propuse al resto, seguir bebiendo fuera del camping, yendo hasta arriba del camino al que fuimos el día anterior, para evitar que la turva, apunto de llegar de las montañas en nuestra búsqueda, nos prendiera fuego dentro de la tienda. Tras varios intentos, decidí convencerlos, amenazándoles con bajar sus estatus, que les había otorgado la noche anterior. (Marta pasó el día anterior de ser "Simpática" en tono despectivo, a ser "Chata" en tono jocoso, y Pol, se convirtió en "Bomberman", y podría destituirle del puesto, como si de un entrenador del Atlético de Madrid se tratase, asi que al final salimos del camping. Embriagados por el Kalimotxo, subimos y subimos, entre risas, paradas para mear, y demás, hasta que llegamos a lo que parecía ser una finca abandonada, y nos sentamos en unos troncos a beber allí, y seguir de farra guarra, hasta que la cosa fue decayendo. Intenté salir del apuro, volviendo a jugar, a ver que utilidades o que parecidos tenían los objetos, y cogí un paquete de camel. Tras varias paridas, dije que el paquete era clavado al trencapinyes, a lo que todos me miraron con cara de desconcierto y desaprovacion, pero les descoloqué con mi respuesta. ¿A caso habéis visto al puto Trencapinyes? pues hasta que se demuestre lo contrario, es como un paquete de Camel, y acto seguido, recibí una llamada. Era Albert.

Albert, hasta el nabo de no comerse un rosco con las mujeres gallegas, que le hacían la cobra, y en un alto estado de embriaguez, decidió llamarme, para contarme sus frustraciones:

Albert: Wah Chio, Todas las mujeres son unas cerdas, tres meses aquí tanteando el terreno, y resulta que la (por motivos de seguridad, no diré que se llama Rocío), ahora resulta que tiene novio. Encima, yo tirando la caña por otro lado, y la única que viene aquí a bailar conmigo que me dice que me vaya con ella, es un pedazo de orco.
Javi: A ver Albert, ahora mismo no es plan de ponerse selecto. Tu picha tiene que ser como la espada de Frodo, que se ilumina cada vez que ve un orco. Tápale la cara y fóllatela. Además, seguro que no es tan fea. Pásame al Roca para que me de su veredicto.
Roca: Eh Javi, ¿Que tal? (varios comentarios buscando mujeres solteras, y diciéndome que él no iba taja)
Javi: Oye Roca, ¿tan fea es la tía que quiere tema con el Albert?
Roca: Que va tío, es feilla, pero yo en un momento dado, le daba.

Tras varios cachondeos y tira y aflojas, para que Albert se decidiera a echar un pinchito, terminó la llamada, y tras darnos la vuelta caballerosamente, eso si, alumbrándole el terreno, para que no se mojara con su propia meada, pero sin verle la breva a Marta, fuimos bajando dirección al camping, con el resto de alcohol que nos quedaba. Aún era pronto, asi que nos quedamos enfrente de la entrada del camping, bebiendo, haciéndonos fotos, la Marta y el Pol en las fotos, con claros signos de demacración por las pocas horas de sueño y la alta ingesta de alcohol, ellos decidieron irse ya a dormir, mientras Will y yo, decidimos no entrar, hasta acabar con las existencias alcohólicas que teníamos. Tras varias conversaciones, varios intentos de llamada a los colegas que estaban en piratas celebrando el cumpleaños del creador del Blog del hijoputismo, una llamada accidental recibida de Albert, que no contestaba al teléfono, comentar algunas cosas a Carlos, confesiones, y risas, acabamos la botella que nos quedaba, y como hacia un frio bestia, decidimos que ya era hora, de almenos irnos a la tienda de campaña.

Una vez dentro, vimos que Marta y Pol, se acurrucaron y tumbaron como pudieron para dormir dentro del coche, a lo que parecía una imagen tierna, que nosotros, como buenos cabrones debíamos, desbaratar un poco. Will abrió la puerta del coche soltando un comentarios: "¿Pol, l'has donat pal pel?", y tras mandarle a la mierda, se metió conmigo dentro de la tienda, puso un poco de música en el iphone previamente cargado en el lavabo, y procedía a hacerse el último peta de la noche. Cual seria su estado de derrotismo, que ese peta, parecía cualquier otra cosa menos un peta. Se le cayó la mitad al suelo, y la otra mitad era una ñorda mal hecha. Ahora si que si, íbamos tocados y semi-hundidos, y tocaba irse a dormir, cosa que a mi no me motivaba mucho, ya que no tenia nada aparte de mis toallas con lo que taparme, y volvía a correr el riesgo de morir por hipotermia, y eso que intenté calentarme, bebiendo mucho alcohol.

La mañana siguiente, seguía con vida, y otra vez pasando calor, por los cambios bruscos de temperatura, una vez salido el sol. Marta y Pol, estaban comiendo una ensalada, y unas lentejas de bote, a lo que Will se unió. Yo pasé de comer, estaba derrotado, y solo me apetecía darme una ducha de agua calentita. Ya que Pol ya se había duchado, y no podía enjabonarle la espalda, decidí ir solo, y medio en bolas para no cargar con tanta cosa, a lo que me encontré con el Patxi que me dio los buenos días, y procedí a mi higiene personal. Ese día nos volvíamos a casa, y convenía volver limpito. Tras una magestuosa y calentita ducha, me cambié, y procedimos al cabo del rato, recoger todo, y desmontar la tienda, solo que habia un pequeño problema. Quizás fue el olor a chotuno nuestro, quizás por el olor del tabaco, petas, y alcohol derramado en el césped, o quizás fue por la comida que había dentro de la tienda, pero las grandes amigas del Pol, las abejas, decidieron venir todas, dentro de la tienda. Tras echar toda la fauna de la tienda, procedimos a desmontarla, coger los bártulos y volver a casa. Pude apreciar, las miradas asesinas, a la par que aliviadas de los vecinos, al ver que nos íbamos.

El camino a casa, estaba marcado por una tragedia, no habíamos visto al famoso Trencapinyes, por el cual, gran parte se hizo ese viaje, y esas travesias. Allí mismo hice un juramento, que almenos Pol y yo debemos cumplir con nuestra palabra y es "Volveremos a por el putoTrencapinyes, y le daremos caza, aunque luego tengamos que soltarlo, pero debemos ver y coger a ese puto pájaro. Como dice esta canción, el pájaro es la clave"

 













ALGUN DIA CONTINUARÁ...

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